CONDUCTA
AGRESIVA. TIPOS Y MANIFESTACIONES.
Si hiciéramos una
encuesta ciudadana general preguntando por un calificativo que definiera
el carácter del American Pit Bull Terrier, con toda seguridad afirmaríamos
que el desconocedor de la raza diría: “perro muy agresivo”. Ya
hemos hablado en otras secciones que esa agresividad no la demuestra con
su amigo y aliado el hombre, pero vamos a estudiar los tipos de conducta
agresiva que se dan en el perro y confrontarlas específicamente con el
carácter de la raza Pit Bull
En primer lugar la
agresividad como fenómeno natural en el perro tiene dos vertientes:
agresividad congénita, instintiva en el perro en diferentes situaciones
de su vida, y agresividad adquirida, producto de una manipulación por
la mano del hombre.
A partir de aquí podemos diferenciar 6 tipos de agresividad
manifestadas por el perro y comprobaremos como nuestra raza rompe en
gran medida ese patrón social y natural agresivo innato en la mayoría
de los canes
1.
Agresión territorial:
La necesidad de espacio
vital es un factor común en todas las especies.
Nosotros mismos somos animales territoriales que tendemos a apropiarnos
hasta del espacio de una simple silla. Un territorio otorga al perro
alimento, espacio para procrear, cobijo y cohesión del grupo. El perro
es posesivo con su territorio independientemente del tamaño de éste;
agredirá tanto para defender una zona extensa como lo hará defendiendo
el interior de un coche. Si un intruso de cualquier especie se aproxima
será atacado directamente, normalmente sin protocolo social y con el
fin de provocar la huida del extraño. En el Pit Bull se quiebra este
sistema. El Pit atacará a cualquier especie exceptuando normalmente a
la humana y con una agresividad extrema influenciada y acrecentada
por dos factores: un instinto de territorialidad bastante bajo pero un
instinto de combatividad y dominancia del cual hemos hablado en otras
secciones de esta web. Su ataque no tendrá como objetivo la huida del
extraño sino su muerte.
Aquí un ejemplo de
ataque real, si el dueño de este perro hubiese tenido la suficiente
responsabilidad y mantener a su perro aislado de intrusos en su
territorio, estas imágenes no hubiesen ocurrido. Evitemos a toda costa
que sucesos como éste vuelvan a producirse. (¡Aviso!: en estas imágenes
se verá, desgraciadamente, el ataque de un pit bull hacia una persona.
Si eres susceptible ante tales imágenes, por favor, no bajes el vídeo)
2.
Agresión lúdica:
Se da en el cachorro y
perro muy joven y consiste en el juego de un combate simulado con el fin
instintivo de potenciar su técnica de lucha, la cual usará con mayor
seriedad en la edad adulta. Cuando vemos a dos cachorros jugando nos
gusta pensar que lo hacen para divertirse; por supuesto que existe el
factor lúdico, pero el verdadero fin es un entrenamiento para el
posible combate entre adultos practicado con niveles agresivos mínimos.
En el Pit Bull no hay diferencia en este tipo de agresión con las demás
razas, salvo un mayor índice de violencia en el juego entre cachorros y
una mayor propensión a que el mismo juego acabe en una pequeña riña.
3.
Agresión defensiva o de protección al dueño:
Surge
en el perro con el objetivo de defenderse de una agresión o defender a
su dueño. Este tipo de agresión no es muy común en el perro por pérdida
del instinto. En muchos casos un perro inseguro mostrará temor y se
inhibirá. Si existe esa aptitud instintiva, el perro agredirá rápidamente
y sin protocolos. El Pit Bull si bien no presenta aptitudes para guarda
de territorios, puede ser un magnífico guardaespaldas personal y muy
resolutivo cuando la ocasión lo requiere. La seguridad en sí mismo y
el increíble apego y afecto que siente por su dueño, hará que no se
lo piense dos veces en caso de ser atacado o ver a su dueño en
problemas. Por otro lado no es un perro común en los cuerpos de policía
por ser perro de ataque hacia un solo figurante; si la agresión hacia
usted se produjera por varias personas, se quedaría sin perro al
centrar el objetivo de su ataque en un solo individuo. En estos casos un
pastor alemán, entre otras razas, es mucho más disuasorio y efectivo
cuando existe un ataque en grupo.
4.
Agresión por motivos sexuales:
Suele ser la agresión más
fuerte. Surge cuando dos machos quieren montar a una hembra en celo. El
instinto de procreación y de transmisión de sus genes hace que entre
machos adultos la pelea se
complique y sea muy agresiva, pues el impulso hacia la hembra es muy
fuerte. En el Pit Bull sobra decir que el ataque se producirá con más
violencia aún independientemente que haya una hembra en celo.
5.
Agresión maternal:
Surge por la necesidad
de la hembra de proteger su camada. El fin es perpetuar la especie, y
cualquier hembra actuará de la misma manera. Si el intruso es un macho,
la hembra lo agredirá hasta conseguir su huida. Si se trata de otra
hembra, la agresión será más fuerte. Normalmente suele vencer la
madre, pues el impulso protector de sus cachorros motiva y excita más
su agresividad. En el caso de dos perras Pit Bulls el resultado es
impredecible; si por un lado la madre luchará si cabe con más furor,
también se encuentra agotada e incluso anémica por la lactancia de sus
cachorros, esto es un hándicap en un combate largo.
6.
Agresión de una perra que no está en celo a un macho:
Una perra sin época de
celo no se dejará cubrir de ninguna manera. La perra ahuyentará al
macho con mordiscos y gruñidos intimidatorios aunque pocos machos
desisten al principio. Un macho raramente agredirá a una hembra en esta
situación. Con el Pit Bull suele haber poca diferencia en este
protocolo. Pero si ambos perros están “abiertos” (probados en
combate) es muy probable que aún tratándose de sexos opuestos surja la
pelea. Hay casos en los que, incluso estando la perra en celo, haya que
poner bozal a ambos para evitar complicaciones