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El corte de
orejas en el Pit Bull, es puramente estético, aunque es cierto que con las
orejas cortadas el Pit Bull da una impresión mas agresiva, el corte de
estas perjudica su salud, ya que al pasearlo por el campo o la playa, o
cuando llueve, se le meterán cuerpos extraños dentro, pudiendo ocasionarle
Otitis.
El corte de orejas actualmente para los aficionados a la raza no es sino
una cosa estética, cómo he dicho antes, es cierto que el Pit se ve
diferente estéticamente hablando. En cambio para los perros que son
utilizados para pelear, les siguen cortando las orejas para evitar
posibles cortes y desgarros producidos en un combate, sería muy doloroso y
conllevaría un serio peligro para el perro.
Para los animales que se dedican, por ejemplo a la caza. Las orejas son
puntos débiles que cualquier animal salvaje tiene a su alcance para dañar,
y de ellas pueden brotar grandes hemorragias difíciles de contener, con el
evidente peligro que eso conlleva.
En el caso de que se efectuara el corte, la intervención se suele realizar
entre los dos y los tres meses y medio, según el peso: el ejemplar deberá
haber alcanzado los doce o trece kilos para poder soportar sin ningún
contratiempo la anestesia que se le administre.
Es muy importante que el veterinario cosa la zona de forma acertada, ya
que el pliegue quedará a la vista.
Corte de oreja
Conchotomia se denomina el acto quirúrgico en el cual se cortan las orejas
para dar dar al perro una característica externa de la raza. Los tipos de
corte de oreja su pueden clasificar en cuatro.
Tipos de Corte de Oreja
Corte grande: Es cuando el corte deja 2/3 de la oreja, más o menos siete
centímetros de incisión, aproximadamente. Generalmente logrado en el
embalador de las razas, dobermann, dogo alemán
Corte elemento: acostumbró para los perros de edad superior a cuatro o
cinco meses, porque es entonces más fácil, cuando el adulto, la oreja está
en pie. Hecho en razas como embalador y dobermann.
Corte pequeño: ellos se hacen en perros como el Pit Bull, Dogo argentino,
Bully Kutha. Ellos no se usan para las otras razas. Es aproximadamente
saliendo cortado 3,5 a 4 centímetros del ápice de la oreja. Esta corte
también es conocida como "diablo."
Corte cero: la ablación total de la oreja, dejando 2 centímetros
aproximadamente hasta el ápice
El corte de la oreja se debe hacer entre los 3 y 4 meses de vida del perro
y se recomienda después de la segunda o tercera vacuna, porque en esta
edad es más fácil la cicatrización, y asi se evita un sangramiento más
grande. En esta fase de la vida del perro el cartílago no alcanza a
formarse en un 100 %
Corte de orejas
El Pit Bull puede tener las orejas sin cortar o cortadas . En general los
aficionados al American Pit Bull Terrier se la suelen cortar, mientras que
en American Staffordshire Terrier es más habitual no cortárselas, es mas,
en el estándar de la raza se prefieren las orejas sin cortar. El siguiente
articulo fue publicado en la revista El Mundo del Perro en marzo 1998.
Firmado por Antonio Candela y Anouska Daucik, aunque ellos lo escribieron
en referencia al Dogo alemán, es de plena aplicación al Pit Bull.
La polémica, o más bien preocupación, existente en torno al corte estético
de orejas admite multitud de argumentos tanto a favor como en contra, pero
casi todas estas defensas y ataques pueden agruparse en función del tipo
de justificación en que cada una se basa. De esta forma se representan las
distintas facetas de esta problemática. Podemos analizarlo desde tres
aspectos: el aspecto legal, el aspecto ético, y estético.
La cuestión legal es la que, curiosamente, suele ser menos tenida en
cuenta (en la mayoría de los casos hasta ignorada) y sobre la que menos
conocimientos e información se dispone por parte de los afectados
(criadores, propietarios y aficionados en general). Apenas se aprecia algo
de interés entre los veterinarios de "clientela" mayoritaria canina, que
ven peligrar una fuente de ingresos nada despreciable en muchos casos.
Como no se trata de aburrir a nadie con referencias a las múltiples leyes
dictadas por organismos oficiales de distinto ámbito con relación a los
derechos de los animales, solamente apuntar que la cuestión del dilema
parece estar en si los acuerdos que España ha suscrito en el ámbito
supranacional como miembro de la Comunidad Europea deben ser de aplicación
inmediata, o si, por el contrario, su aplicación requiere la redacción de
una legislación concreta preceptivamente aprobada por la entidad oficial
española correspondiente. Por lo que yo conozco esta legislación concreta
de ámbito nacional está por llegar y a la vista de que no creo posible la
prohibición de algunos espectáculos y festejos que, al menos a la vista
del ciudadano que no comulga con ellos, parecen más crueles (no pretendo
avanzar más por esta otra cuestión polémica), no parece defendible la
prohibición rotunda del corte de orejas ni viable su aplicación y control.
A un paso de estos últimos razonamientos nos encontramos con el aspecto
ético de la cuestión. Mientras unos consideran la práctica del corte de
orejas como crueldad inútil o al menos innecesaria, otros defienden que el
sufrimiento del animal es mínimo y califican de sensiblerías loas
argumentos contrarios. Lo cierto es que ninguno de los defensores de las
orejas cortadas disfruta con la operación, mucho menos durante la fase de
cicatrización ni durante las veces interminables sesiones de trajín con el
esparadrapo. Simplemente consideran que el sacrificio merece la pena con
el fin de mantener el aspecto y la expresión tradicional. Lo que puedo
asegurarle a los que consideran una crueldad el corte de orejas practicada
higiénicamente bajo anestesia general, con cuidadosas suturas y
posteriores tratamientos cicatrizantes y antibióticos es que la
prohibición que nos amenaza podrá hacer desaparecer este tipo de
operaciones quirúrgicas, pero no impedirá el corte de oreja "campero".
Pero el aspecto que más preocupa del asunto que trato es el que
inicialmente he denominado estético. Continuamente defiendo que lo más
importante en la cría selectiva de cualquier raza es el cuidado de su
tipicidad, concepto difícil de definir, pero que, en general y a mi
entender, tiene mucho que ver con cuatro de los puntos o apartados del
estándar: carácter, aspecto general, proporciones y expresión. Es con la
defensa de esta última con la que inevitablemente nos topamos al
decidirnos por la oreja cortada o por la oreja larga. La expresión es una
característica tan complicada de describir como fácil, con un mínimo de
experiencia, de apreciar a la hora de enjuiciar a nivel personal cualquier
perro. En ocasiones nos encontramos con ejemplares que, sin presentar
defectos morfológicos graves, no nos gustan, no nos convencen. Muchas
veces esta situación la provoca una expresión incorrecta, escasa o
atípica.
Cada uno podrá decantarse por la opción que mejor le parezca, pero lo que
es indefendible es que la expresión de un perro sea la misma con las
orejas cortadas y levantadas o caídas con su tamaño y porte natural.

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