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Es de dominio
publico, que las competencias de Agility han alcanzado una importancia
rectora orbital donde se hacen evidentes las cualidades de guías y perros.
Es una disciplina básicamente educativa en la cual participan perros de
todas las razas y se desarrollan con gran entusiasmo por parte de
competidores y público asistente. Consiste en una demostración de
habilidad y obediencia por parte del perro que debe exhibir un gran
equilibrio nervioso y confianza en si mismo, y en la dualidad del guía y
su perro, posible, si existe un perfecto entendimiento de equipo cuya base
sin duda alguna la forman el cariño y respeto mutuo, siendo la eficacia,
el resultado normal de un buen equilibrio y compañerismo.
En estas pruebas de agilidad los perros ponen de manifiesto su
inteligencia, capacidad y obediencia corriendo libremente, superando
obstáculos en altura y longitud, entrando en túneles abiertos y cerrados,
saltando vallas, balancín y demostrando un fuerte auto control al
permanecer sobre la mesa de pausa durante 30 segundos como mínimo, antes
de continuar en una carrera contra reloj donde los minutos cuentan para la
puntuación final.
Los dueños corren a la par de sus canes y pueden guiarlos por medio de
ordenes y señas aunque sin tocar ambos. No pueden llevar la correa o
ningún objeto en las manos.
Durante estas competencias se destaca el grado de obediencia y
concentración de los canes en su trabajo, como también la capacidad de los
guías para su preparación, lo cual significa un galardón para ambos que
realmente disfrutan y se divierten durante estos eventos que se ganan por
velocidad y agilidad.
Como su nombre lo indica, el Agility (agilidad) es una prueba combinada de
agilidad y adiestramiento, exigiendo por parte de los guías una
experiencia avanzada en disciplinas básicas y conciencia precisa de la
capacidad del perro, que resulta de un entrenamiento inteligente y
racional, poniendo de manifiesto los esfuerzos individuales de ambos.
Comprende una clase determinada de tareas y exigencias que permiten
apreciar el desarrollo de sus condiciones, lo que requiere de sus guías un
profundo conocimiento teórico práctico para prepararlos y condicionar sus
energías de forma conveniente durante todo el desarrollo de la prueba
También de la obediencia y auto control del perro, que debe desenvolverse
en una pista de obstáculos sin collar ni correa siguiendo las
instrucciones de su guía, lo que le demanda mayor concentración con un
desplazamiento mas rápido que en otras practicas de adiestramiento.
Disponer de buena coordinación que les permita un esfuerzo parejo para el
traslado de su propio peso en el caso específico de los obstáculos, y
aunque el alzamiento del tren anterior y adelantamiento del posterior les
signifique una mayor concentración por sus rápidos cambios entre un
movimiento a otro, son superados con facilidad por tratarse de una
condición genética.
Un perro bien adiestrado muestra un movimiento desenvuelto y seguro,
acompasado, manteniendo una velocidad de movimientos parejos durante todo
el desarrollo de la corrida Una coordinación fácil, natural y
eficientemente regulada entre el cuerpo y las patas, evitando de ese modo
un desgaste inútil de energía que retrase o dificulte sus movimientos..
Iniciado en saltos durante la disciplina básica desarrolla gran habilidad
para trasponer obstáculos de diversas formas y altura, desde corta o larga
distancia y diferentes ángulos.
Exagerar la velocidad durante los entrenamientos básicos le demandará al
can un esfuerzo mayor en relación con la distancia entre obstáculo y
obstáculo, lo que puede llevarlo a perder su ritmo. Es conveniente
comenzar despacio para ir aumentando progresivamente la velocidad de
acuerdo a las respuestas del can.
De ese modo, el perro armoniza tiempo, fuerza y distancia en forma
natural, balanceando sus movimientos a la par de su guía que lo va
conduciendo con entusiasmo, alentándolo todo el tiempo. Así el perro joven
se acostumbra a las ayudas rítmicas y veloces de su guía sin perder su
propia estabilidad y ritmo, conservando vigor y movimiento corporal
flexible y elegante.
El desarrollo de los ejercicios de Agility representa el resultado de una
búsqueda prolongada de esas cualidades que contribuyen a resolver
eficientemente los problemas que plantea el manejo de los canes frente a
ciertas circunstancias; capacidad de sus guías que no necesariamente deben
ser adiestradores ni sus canes haber participado previamente en pruebas de
adiestramiento, bastando el entusiasmo de ambos.
Para lograrlo, el guía debe conocer los métodos psicológicos y físicos que
pueda emplear para el desarrollo de un buen plan de trabajo y contar con
la capacidad de poder influir a distancia sobre su perro de modo que
interprete los movimientos a seguir. Un contacto invisible que nunca debe
faltar en toda competencia de modo de no quebrar esa comunicación tan
importante.
Si no se conoce la mentalidad y sensibilidad del can y no están
perfectamente compenetrados, o durante la corrida se pierde la conexión
mental que los une o se encuentra inseguro de los movimientos a seguir, el
can se desconcierta y enfrentará los diferentes obstáculos en forma
errónea pese haber demostrado durante su entrenamiento, una coordinación
perfecta. En un caso así, es el hombre culpable y no el perro de esos
errores, ya que la comunicación se interrumpe. A nadie se le escapa que
para que un perro actúe correctamente se debe sentir mentalmente
acompañado por su guía.
También debe tenerse en cuenta que el lenguaje manifiesto del hombre y el
perceptivo del perro señala los grados de información que recibe,
influyendo en esta percepción elementos que generalmente no se tienen en
cuenta. Actitudes corporales, gestos, tonos de voz, alejamiento mental que
como sabemos, implican estructuras representativas de la personalidad del
guía en un nivel muy profundo, influyendo notablemente en la actuación del
can.
Esto explica en que medida las variaciones en la personalidad del guía
durante el desarrollo de la competencia pueden realzar o disminuir la
función y respuesta en el can.
Lo que nos demuestra la importancia de la actuación del guía y la buena
asimilación y obediencia del can
Un perro joven que no esta acostumbrado a efectuar movimientos rápidos
durante un espacio de tiempo mas o menos prolongado y variado con
obstáculos, es posible que cambie su accionar al enfrentar situaciones
diferentes a las acostumbrada. Para evitar esas sorpresas se debe tomar en
cuenta la individualidad de su conducta, dependiendo de la intensidad,
movilidad y equilibrio de su proceso nervioso con sus principales procesos
fisiológicos de estimulo e inhibición.
Los perros con reacciones de defensa muy marcados y que pasan largo tiempo
antes de habituarse a un desusado entorno y que generalmente se muestran
desorientados, tendrán mas dificultad para coordinar todos sus
movimientos, ya que todo cambio en las condiciones del recorrido a las que
estaba acostumbrado podrá traer la desaparición de los reflejos ya
obtenidos. Lo que deja en claro, que durante todo el entrenamiento no se
lo debe estereotipar a un sistema de movimientos y obstáculos siempre
iguales.
Es conveniente cambiar continuamente el orden de éstos de modo de no
formar reflejos condicionados a un patrón prefijado.
Como resultado de las conexiones temporales así formadas esta en
condiciones de coordinar sus movimientos en circuitos diferentes.
Tomemos en cuenta que el sentido de los obstáculos es predominante en los
perros y frente a éstos, se produce la agudización de propiedades
fisiológicas. Cuando ocupan el campo que corresponde al frente del can, su
presencia le es revelada además de visualmente, por las vibraciones y
ondas de aire que percibe acompañadas del reflejo condicionado ya formado
anteriormente frente a ese obstáculo. Representa su señal, lo que le
permite armonizar tiempo, fuerza y distancia en forma natural balanceando
el peso de su cuerpo que adelanta y prepara para el siguiente movimiento.
Las ayudas mediante las cuales influimos al perro para que controle sus
impulsos y mediante las cuales podamos controlar sus reacciones deben ser
efectuadas con el lenguaje de nuestro cuerpo, señas o vocalmente,
respondiendo el can por haberse habituado a estas ayudas que desencadenan
su respuesta.
A veces con una pequeña indicación logramos vencer su inseguridad en
determinada situación en la que se siente inseguro o temor.
Durante todos los entrenamientos felicite y acaricie a su perro como única
recompensa. No lo soborne con golosinas. Muchas caricias corporales y
felicitaciones.
Inténtelo y se sentirá muy orgulloso de la actuación de su perro.
Agility ¿ qué
es ?
Salto de
valla doble
Es una
demostración de disciplina educativa en la cual se pone de manifiesto la
inteligencia, capacidad y obediencia de los perros que deben correr sin
correa ni collar en una pista con obstáculos. La velocidad y no derribes
acumulan puntos.
En estas competencias se puede apreciar la dualidad entre guía y perro, en
un trabajo de equipo cuya base sin duda alguna la forman el cariño y
respeto mutuo.
Antes de cada corrida, el guía sin su perro recorre la pista de modo de
conocer el trazado del recorrido y obstáculos presentes, que será el mismo
para todos los participantes.
El recorrido tiene entre 100 a 200 m de longitud de acuerdo a la
categoría, y entre 12 a 20 obstáculos al menos 7 son saltos.
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